Depuración y valoración, como motor del pensamiento

por All-Safe / 26 de Diciembre de 2009

La destrucción de archivos documentales puede coadyuvar al desarrollo de un modelo de pensamiento fructífero y generador de prosperidad. Su dual importancia como etapa culminante y posible iniciadora de un proceso sitúa a este servicio como un elemento estratégico indispensable para las empresas y organizaciones en general.

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Lo que fomenta la destrucción documental es una voluntad de depuración, lo cual implica un profundo valorar. Esta acción relaciona la emotividad y el intelecto, es una vía de pensamiento integral, que debe cultivarse siempre.

El motor del pensamiento

Se pueden plantear tres factores posibles para la gestación del pensamiento. Primero para solucionar dificultades que se pueden presentar en un entorno determinado, es decir, como un producto de la valoración acerca de cual es la mejor manera para solventar los obstáculos para lograr un objetivo. Segundo, como un medio para la resolución de un problema, impulsados por una instancia exterior, como por ejemplo, gubernamental, para evitar cierta penalización o desaprobación. Por último, en una tercera alternativa, como una manera producida naturalmente sin necesidad de un estímulo externo, por la satisfacción interna de crear nuevas maneras de comprender la realidad.

Destrucción como deconstrucción

La destrucción de archivos documentales participa de estas tres vías gestadoras de pensamiento. En las tres propicia una valoración proactiva que puede redituar en amplios beneficios para una entidad organizada y para todos sus colaboradores. Con respecto al primer factor, porque la eliminación de lo accesorio que genera la destrucción documental, despeja el campo para el desarrollo de posibles soluciones para un problema. En el caso del segundo factor, porque la simplificación administrativa que fomenta permite cumplir con muchos tipos de reglamentaciones oficiales, y así evitar multas y penalizaciones al estar al corriente en todos los sentidos administrativos y legales posibles.
Finalmente porque la destrucción de archivos documentales ayuda a lograr una mejora en los hábitos de pensamiento de los empleados. La función valorativa y depuradora que tiene la eliminación documental es la vía ideal para un pensamiento deconstructivo. Esta manera de comprender el mundo va desmontando etapa por etapa una situación específica con el fin de estudiarla por separado, al modo de un acontecimiento único. Superando de esta manera la manera habitual de razonamiento, basada en la relación causa y efecto, se pueden percibir aspectos de un entorno que de otra manera no podrían haber sido advertidos. La destrucción documental, en cierta manera, quita los árboles prescindibles, para poder contemplar un bosque entero.

 
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