Educación y reciclaje

por All-Safe / 16 de Febrero de 2010

No hay mayor fundamento para la esperanza de un país que la cultura y la educación.

El futuro es enseñar a reciclar Cualquier otro elemento que se piense como indispensable en este sentido, se torna como accesorio con el tiempo y las circunstancias. Si se pondera la economía, de pronto una crisis subirá o una devaluación reducirá a nada las más cuantiosas reservas.

Si se apuntalan las estructuras sociales, los vaivenes de globalización pueden alterar los más sólidos esquemas. La educación, en cambio, no puede ser circunscrita en su esencia forjadora de utopías. Y el reciclaje por ejemplo, difundido en las escuelas, puede significar la esperanza de la naturaleza en la esperanza de lo humano.

Veamos a continuación una nuestra patente de cómo el reciclaje puede orientar a los jóvenes a la construcción de un país mejor.

Una noble iniciativa

En México, una empresa privada y las autoridades estatales del estado de Quintana Roo dieron inicio a un importante programa de reciclaje de papel. El objetivo de todo lo que se reúna será la edición de un libro acerca del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana.
En una etapa inicial, se esperan recolectar 50 toneladas de papel mismas que serán utilizadas para la impresión de 14 mil ejemplares del volumen interactivo que conmemora estas celebraciones patrias mexicanas. Los niños podrán colorear, recortar y pegar las hojas del libro.

Precisamente las impresiones derivadas de esta masiva campaña de reciclaje serán entregadas a los pequeños que cursen las últimas etapas del jardín de infancia y primeros grados de educación elemental. Los materiales de reciclado que resulten sobrantes están destinados para la elaboración de libretas escolares que serán repartidas posteriormente a los estudiantes de otras seis entidades de la república.

Reciclar es revalorar

La destrucción de archivos documentales y el reciclaje forman parte de un proceso de eliminación que aparentemente pone límites a una serie de acciones organizacionales. Sin embargo, el sentido profundo que tiene es absolutamente opuesto.
Para depurar o reciclar se requiere previamente un intenso trabajo de revalorización, es decir, de saber hallar lo trascendente de cada elemento de nuestro ambiente y de nuestras actividades productivas.

Los niños mexicanos tendrán la oportunidad, gracias al reciclaje y al libro conmemorativo de su identidad nacional, de revalorar lo esencial de su patria y así, ya en la adultez, aspirar a un mejor país, por medio del trabajo y del amor a los valores.

 
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[...] Al igual que cada uno participa en el desafío de los residuos sólidos, también debemos contribuir a afrontar este nuevo desafío. [...]

 
 

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