El valor social de la destrucción documental

por All-Safe / 7 de Enero de 2010

Los valores que rigen los derroteros de las sociedades requieren de ciertas singulares circunstancias para desarrollarse plenamente. Si bien la vivencia ética sólo puede cobrar sentido desde una perspectiva individualizada, lo cierto es que la moral, la estructura en la que se dinamizan los valores, únicamente puede erigirse a partir de un compromiso masivo.

El-valor-social-de-la-destrucción-documental-350La religación de los diferentes individuos valorantes es la savia que da vida a una sociedad. Pero tal motivo vinculador no se da de manera natural, sino que se construye cotidianamente en ciertas labores en dos órdenes axiológicos-comunicantes: una destructiva y otra constructiva. Ahondemos en ello a continuación.

Una depuración integral

Un ejemplo de este tipo de prácticas fomentadoras de lo social la tenemos en la destrucción responsable de archivos documentales. Discretamente, desde el trasfondo de los procedimientos de apoyo de tipo industrial, quienes cultivan esta vía de depuración organizacional y saneamiento ecológico, contribuyen a la estabilidad del mundo humano y a sus ilimitadas posibilidades de reconciliación con la naturaleza.

En primera instancia, la destrucción de documentos promueve una cultura de la elección, el hábito de la valoración. Generalmente, así se construye cualquier realidad: eligiendo caminos para transitarla en la vivencia. Sin embargo, para transitar por estos senderos existenciales, se debe eliminar, destruir, depurar los obstáculos que se presenten.

Una organización libre de cualquier eventual lastre de documentación obsoleta es una célula que le da vida a la sociedad.

Una integración depuradora

En segunda instancia, la destrucción de documentos es una vía para trasladar esta humanización ordenadora, este logos humanizador, esta particular “homo”-logación a los terrenos de la naturaleza. Y es que la protección del medio ambiente que se produce por medio del reciclaje, una práctica propiciada por los servicios más confiables de destrucción documental- como el que All-Safe pone a su disposición- es una manera de comunicarse, de religarse con la naturaleza, con el corazón del mundo, a través de una mejor y más positiva relación entre las personas y su ser.

Hacer común lo más valioso y valorar la comunión que le da vida a toda realidad. Esa es una de las maneras más importantes en las que la destrucción de archivos documentales contribuye a la persistencia de una sociedad. Su puesta en práctica ejemplifica, de cara ante las personas, una manera de construir mundos destruyendo límites, físicos y mentales. Acercarse a esta integración depuradora es de las mejores maneras de acercarse a los demás y comprenderse, por fin, como fin.

 
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