Día a día los acontecimientos relacionados con la destrucción segura de archivos documentales se van sucediendo alrededor del mundo. Conocerlos resulta sumamente valioso, puesto que nos brinda una pauta para calcular los eventuales riesgos surgidos por no asumir las medidas necesarias para proteger la privacidad personal o empresarial; y también es útil para tomar la mejor elección en el momento de elegir un prestador de este servicio, como por ejemplo, la compañía All-Safe.
Día del amor ecológico
Un inusual evento se llevó a cabo durante el día de San Valentín de este año, en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos. Abundaron los regalos y otras muestras de cariño en el tradicional día del amor, por supuesto, pero sobresalió una significativa convocatoria que dejó ver un sentimiento de estimación arrepentida hacia el mundo: la campaña “Shred the love”.
Bajo esta consigna, el organismo gremial Midtown Global Market invitó a todos los enamorados de Minneapolis a llevar todas sus postales y cartas de amor de fechas pasadas para ser destruidos de forma adecuada y reutilizable. Los participantes, algunos llenos de melancolía, decidieron triturar personalmente estos recuerdos de relaciones que se llevó el olvido. La asistencia fue todo un éxito en la convocatoria.
Los verdaderos afectados
En la ciudad de Denver, por otro lado, fue penalizado el controvertido gimnasio de corte erótico, Anti-Gym, debido a repetidas omisiones fiscales. Sin embargo, los verdaderos afectados por el cierre de este negocio fueron sus numerosos clientes, cuyos datos personales fueron hallados varios días después de la clausura en un contenedor de basura convencional en la parte trasera del Anti-Gym.
La indignación de los clientes fue enorme al verse expuestos ante la opinión pública y ser reconocidos como visitantes frecuentes de este polémico establecimiento. El dueño del Anti-Gym trató de hacer frente a las críticas diciendo que él había puesto a buen recaudo todos esos archivos. No obstante, lo cierto es que datos muy confidenciales estuvieron durante mucho tiempo al alcance de cualquier delincuente capaz de sacar provecho o de causar daño con la información robada.
Convendría que las autoridades tomaran cartas en el asunto para invitar a este tipo de negocios a tener de manera obligatoria un procedimiento asignado para la destrucción segura de archivos confidenciales, por el bien de sus clientes y de la sociedad en general.