La noción de empresa y la destrucción documental

por All-Safe / 23 de Octubre de 2009

Generalmente no se piensan los negocios. Lo que se acostumbra hacer en el medio empresarial es actuar razonable o intuitivamente tomando ciertas acciones para lograr determinados resultados. Pero si bien puedan obtenerse ganancias o pérdidas como consecuencia de esta pragmática empresarial, lo cierto es que a la larga uno no puede dejar de reconocer que muchas oportunidades de desarrollo se desperdician por este método de actuación a corto plazo y sin la profundidad requerida.

La nocion de empresa y la destruccion documental Las grandes transacciones y los tratos comerciales más significativos no siempre dependen de actuar impulsivamente y al calor de las corazonadas. Por el contrario, el instinto del que hacen gala ciertos ejecutivos y agentes comerciales, solo llega como consecuencia de una serie de razonamientos y meditaciones que se llevan a cabo, a veces inadvertidamente. Veamos de qué manera la destrucción documental colabora a un tratamiento reflexivo de los negocios.

La esencia de una empresa

Una empresa puede definirse como la unidad elemental productiva que se desenvuelve en los sistemas de mercado. Ciertas estructuras de planificación centralizada hacen funcionar a una compañía de acuerdo a condiciones de capital importancia, entre ellas, por ejemplo, que no sea la misma entidad o individuo quien aporte lo necesario para que se pueda generar la producción, sino por el contrario, que sean varios los implicados en toda esta mecánica, proporcionando bienes, o coordinando labores específicas para la marcha de dicha empresa. Por lo tanto, la noción de empresa alude directamente a una unidad productora con un objetivo preestablecido, e indirectamente a todos aquellos que tienen injerencia en el proceso de producción.

Una función puente

La destrucción documental puede ser considerada con justicia como un puente entre las dos perspectivas de esta noción de empresa. Su labor depurativa vincula directamente el resultado de las labores individuales de la planta laboral o ejecutiva- materializada en los archivos documentales a destruir-, con el objetivo cohesionador que le da sentido a la unidad productora, que es la empresa contemplada desde lo general, es decir, el objetivo de crecimiento continuo que guía a dicho proceso renovador.

La destrucción documental participa directamente en la conceptualización de un proyecto, proporcionando un servicio para que una empresa pueda seguir evolucionando y ganando supremacía en el mercado, como lo haría cualquier otro colaborador de la misma. Pero de igual manera, por la naturaleza de su actividad, implica un impulso transformador interno, que determina los derroteros globales de toda esa entidad productiva.

 
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