Producto o servicio: la disyuntiva definitiva

por All-Safe / 30 de Octubre de 2009

Hasta hace unos años, la manera en la que las empresas podían acercarse al público consumidor poseía unas características muy particulares, diametralmente opuestas a las que ahora se manejan. Lo que el público solicitaba entonces de una empresa era un acercamiento formal, que denotara institucionalidad y experiencia.

Producto o servicio: la disyuntiva definitiva Algunos estudiosos se percataron de que algunas empresas, más que elaborar ciertos objetos útiles para satisfacer una necesidad social, fomentaban ciertas necesidades en la población para que consumieran forzosamente lo fabricado. Hoy en día todo eso ha cambiado, y la gente cuenta con un criterio más amplio. Hoy que le las personas precisan más que un simple producto, un servicio.

El sentido de un producto

Una empresa convencional tiene como meta cumplir con todas las etapas de un proceso sistemático para obtener al final un objeto a comercializar. Esta mecánica tiene bien definidos tanto el inicio como el final de toda esta trayectoria productiva. No hay lugar para improvisaciones, ni para afrontar situaciones fuera de lo común.

De hecho en este planteamiento industrial en cuanto una eventualidad altera siquiera en lo mínimo alguna fase del proceso, la producción entera se suspende. El desarrollo de lanzamientos y novedades en este marco, se realiza con base en cuidadosos estudios de mercado, pensados más para obtener beneficios económicos a cualquier precio que en propiciar el bienestar de las personas seguidoras de tal firma.

El sentido de un servicio

Un planteamiento así no puede sostenerse en nuestros días. Se requiere de asumir con compromiso con las personas quienes han confiado en las labores de una empresa. Es menester valorar lo producido para concebirlo como un servicio, como una forma de vinculación con la gente, y en forma general, con la entera sociedad.

Las ganancias económicas son vitales, indispensables, pero no son lo único ni lo más importante. La destrucción de archivos documentales es un ejemplo perfecto de actividad empresarial del siglo XXI, en donde se ofrece, al mismo tiempo que un servicio especializado, un seguimiento de los casos atendidos.

La vinculación que se gesta entre compañías de diferentes sectores, merced a las labores de respaldo de información y eliminación de soportes obsoletos, va encaminada a valorar y servir, algo más, pero mucho más que solamente vender un objeto y obtener dinero. Empresas como All-Safe representan el porvenir de los negocios, el devenir voluntario y racional de una actividad meramente mercantil a una dinámica de servicio y comunicación incesante para el bien de todos.

 
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