La disputa por un buen lugar en los ámbitos comerciales, la férrea contienda por hacerse con la preferencia de los consumidores, paulatinamente va dejando indefensas a las pequeñas y medianas empresas.

Los negocios marchan mejor si se los piensa a fondo antes de desarrollarlos. La visión de las grandes transacciones logradas al calor de las corazonadas y de las intuiciones, de la competencia vertiginosa y de las pugnas heroicas es parte de una perspectiva romántica del ámbito de las empresas que ya no tiene fundamento ni vigencia plausible.