El sentido de la destrucción documental, todo lo que puede representar para la prosperidad de una compañía, es posible identificarlo en algunas meditaciones de filósofos y célebres intelectuales. Vamos a comentar estas perspectivas acerca del universo de los negocios y su estrecha vinculación con la eliminación responsable de documentación obsoleta.

Cualquier proyecto empresarial requiere de una labor en dos frentes: uno exterior, de cara a los consumidores y las otras empresas, y otro interior, orientado a todos los colaboradores que mantienen funcionando a una entidad productiva.

La destrucción de archivos documentales es una valiosa herramienta para las empresas. Pero tal utilidad no queda restringida a lo meramente operacional. La capacidad para retirar obstáculos físicos, en este caso legajos de oficios y papeles obsoletos, tiene como positiva consecuencia una intensa liberación de lastres mentales.

Es de resaltar como personas de gran inteligencia que no son empresarios, pueden aportar brillantes opiniones sobre temas relacionados con el universo de los negocios.

Ciertas reflexiones acerca de los negocios, al ser analizadas desde el sentido que cobra la destrucción responsable de archivos documentales, arrojan consecuencias de especial relevancia.

Desde los días lejanos de la Grecia antigua los filósofos discutían acerca de la posibilidad del movimiento y de la factible supremacía del devenir en contra de la inmovilidad del ser verdadero.

Los negocios marchan mejor si se los piensa a fondo antes de desarrollarlos. La visión de las grandes transacciones logradas al calor de las corazonadas y de las intuiciones, de la competencia vertiginosa y de las pugnas heroicas es parte de una perspectiva romántica del ámbito de las empresas que ya no tiene fundamento ni vigencia plausible.