El simple gesto de tirar un cartucho o un toner de una impresora que ya no sirve en la oficina podría parecer algo sin importancia, incluso muchos pensarán: “total, sólo es uno”. Sin embargo, este gesto, sumado al de otros tantos miles de personas que también lo llevan a cabo en otras empresas, multiplicado por todos los países del mundo, puede dar unas cifras escalofriantes cuyo efecto en el medioambiente resulta poco más o menos que letal.