Quien ha trabajado en una oficina sabe que no es un trabajo tan sencillo como parece. Cada oficio tiene sus gajes, y solamente las personas que se han dedicado de lleno a las labores administrativas saben de los desafíos y dificultades que ello implica. Sin embargo los mandos y directivos tienen conocimiento de que en muchas ocasiones el personal de oficina se relaja demasiado cuando adquiere un excesivo dominio de su labor.

Cualquier proyecto empresarial requiere de una labor en dos frentes: uno exterior, de cara a los consumidores y las otras empresas, y otro interior, orientado a todos los colaboradores que mantienen funcionando a una entidad productiva.

La destrucción de archivos documentales es una valiosa herramienta para las empresas. Pero tal utilidad no queda restringida a lo meramente operacional. La capacidad para retirar obstáculos físicos, en este caso legajos de oficios y papeles obsoletos, tiene como positiva consecuencia una intensa liberación de lastres mentales.

Es de resaltar como personas de gran inteligencia que no son empresarios, pueden aportar brillantes opiniones sobre temas relacionados con el universo de los negocios.

Desde los días lejanos de la Grecia antigua los filósofos discutían acerca de la posibilidad del movimiento y de la factible supremacía del devenir en contra de la inmovilidad del ser verdadero.

Los negocios marchan mejor si se los piensa a fondo antes de desarrollarlos. La visión de las grandes transacciones logradas al calor de las corazonadas y de las intuiciones, de la competencia vertiginosa y de las pugnas heroicas es parte de una perspectiva romántica del ámbito de las empresas que ya no tiene fundamento ni vigencia plausible.

Un interesante recurso para medir la calidad en el servicio lograda por una empresa, es el denominado Modelo de las Eficiencias, un desarrollo teórico creado por un grupo de especialistas en administración y gestión organizacional en la década de los ochenta.

 
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La destrucción de archivos documentales puede coadyuvar al desarrollo de un modelo de pensamiento fructífero y generador de prosperidad. Su dual importancia como etapa culminante y posible iniciadora de un proceso sitúa a este servicio como un elemento estratégico indispensable para las empresas y organizaciones en general.

En nuestros días se considera que la clave que determina el posicionamiento de una compañía a largo plazo es la opinión que los clientes atendidos puedan brindar sobre el servicio o producto que hayan recibido.

La clave para sacar adelante un proyecto empresarial se encuentra en el nivel de compromiso que se logre despertar en todos los involucrados con el mismo.

El objetivo principal de los directivos y mandos medios de una organización empresarial debe de ser motivar el entusiasmo y un elevado rendimiento del personal a su cargo. Pero ¿Cómo lograrlo? La respuesta no es tan sencilla como parece. Hacer que las personas piensen de manera distinta es bastante complicado.

“Empresa” es una noción tan importante que puede analizarse desde diferentes aristas. La sociología o la piscología pueden ponderar las relaciones que surgen entre el ser humano y una entidad organizada como la empresa. También se puede abordar el rol de integrador social que desempeña.

Establecer cuál es el ideal óptimo al que una empresa aspira alcanzar puede ser más complicado de lo que parece. Si se analiza la noción más habitual del término, “ideal” alude a un estado de facto que no se alcanzará jamás, pero que aun así moviliza todos los esfuerzos de alguien o algo por alcanzarlo.

Mucho puede aprenderse de la dinámica particular de las empresas, comparando diferentes modelos de trabajo corporativo. Las empresas pueden distinguirse de acuerdo a su organización jurídica, a su magnitud, pero también, a su estructura administrativa.

Responsabilidad alude a la capacidad de responder. Sin embargo, el valor que esta noción maneja, no se justifica por un sentido tan acotado. De tal modo que debe existir otro sentido más vasto que este concepto maneje que lo hace ser tan importante para todas las sociedades.

El motor capaz de impulsar a una empresa a alcanzar los máximos niveles de productividad y rendimiento puede hallarse en los factores menos pensados.

Desde hace ya varios años el reciclaje parece ser la opción más razonable para combatir los aspectos más perniciosos de las actividades de consumo. Hoy en día la vida útil de los productos y materiales para el uso cotidiano es alarmantemente breve, lo que genera que tenga que consumirse más y más frecuentemente.