Aunque la ley es clara al respecto de la protección de datos (LOPD 15/1999) y contempla sanciones de más de 600.000 euros, es importante que las empresas e instituciones puedan garantizar a sus usuarios la destrucción de sus historiales cuando éstos ya no van a ser utilizados. Esto ahorrará problemas futuros a la empresa y tranquilizará a los clientes.

No toda la documentación que ya no se utiliza es necesario que sea destruida, del mismo modo que la que contiene información confidencial.

El papel ha sido siempre el material más usado en las empresas. Sin embargo, en las últimas décadas el soporte digital le ha ido ganando terreno poco a poco, desbancando en muchas ocasiones al formato tradicional.