Nunca hay que perder la oportunidad de remontar el camino para acceder a una ruta más eficiente en el campo de los negocios y de las empresas.

Una de las claves para explicar el modo en el que ciertas empresas no sólo lograron librar sin pérdidas la pasada crisis económica global, sino que además consiguieron obtener beneficio de las circunstancias y crecer en un entorno tan adverso, fue el modo en el que asumieron un talante de liderazgo expreso.

Para poder construir algo nunca se puede partir de cero. Los cimientos de cualquier estructura deben sostenerse en una base bien asentada, es decir, en construcciones anteriores que fueron superadas por el tiempo o por las circunstancias.

Hoy en día, los alcances tecnológicos que se han alcanzado en diferentes áreas han elevado considerablemente la calidad de los productos y servicios comercializados.

La evolución de las nuevas tecnologías enfocadas a la comunicación ha sido notable en las últimas décadas. No obstante, el afán de las personas por construir el sentido del mundo humano, religándose, es lo que ha permitido tal despliegue de inventiva.

Las pequeñas y medianas empresas difícilmente pueden lograr el éxito esperado en el ámbito actual de los negocios. Estratégicamente se han dejado de lado los antiguos códigos –no escritos- y valores que regían las relaciones comerciales entre las diferentes entidades productivas. Antes actuar tenía un motivo, un motor, un valor que explicaba determinada resolución.

Las transacciones de negocios más importantes son las que se manejan con toda transparencia. Muchos son los beneficios por proceder de esa manera: se evitan conflictos, se ahorra tiempo y recursos, se genera confiabilidad y nuevos clientes, entre otras varias. No obstante no siempre es sencillo proceder de esta manera.

 
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La organización eficaz de la documentación de una entidad productiva tiene sus razones de ser y una serie de ventajas que la tornan prácticamente indispensable. Las compañías manejan cotidianamente una cantidad exorbitante de datos.

La destrucción de archivos documentales parecería un procedimiento simple, tanto en su puesta en práctica como en las causas de la utilización. Sin embargo, su relevancia no alcanzaría los niveles que tiene – prácticamente indispensables para la viabilidad de las organizaciones contemporáneas- si fueran así de sencillas las condiciones de su posibilidad.

Resulta habitual la queja de de la gente acerca del tiempo que lleva realizar ciertos asuntos. Las sociedades contemporáneas son las sociedades de lo instantáneo, dinámicos núcleos de vida en incesante latir.

Podría pensarse que la mejor manera de organizar un espacio administrativo es acumulando todos los elementos posibles. Incorporar el mayor número de objetos, procurando no dejar nada excluido, podría ser una buena estrategia a corto plazo. Pero eventualmente llega el momento de las necesarias revisiones, cortes y auditorías.