Una de las pocas y más importantes maneras en las que una pyme puede asegurar su subsistencia es obteniendo diversas fuentes de inversión.

Una de las claves para explicar el modo en el que ciertas empresas no sólo lograron librar sin pérdidas la pasada crisis económica global, sino que además consiguieron obtener beneficio de las circunstancias y crecer en un entorno tan adverso, fue el modo en el que asumieron un talante de liderazgo expreso.

Corren tiempos difíciles, etapas de transformación de los mercados y las economías. Los negocios y su entorno no volverán a ser similares a los que se desenvolvían hasta antes de la crisis financiera mundial, que tambaleó los ámbitos financieros de todas las naciones. Para una empresa de cualquier sector o tamaño, resulta imperioso adaptarse lo antes posible a las circunstancias actuales de hacer negocios.

Existen ciertas claves para lograr que una empresa llegue a ser extremadamente atractiva para los inversores. Este interés se traduciría en la inyección de fondos para el desarrollo interno del negocio: aumento de producción, la construcción de nuevas sedes, incremento de personal, etc. Es preciso tener en cuenta que esa captación de fondos resultará aun más difícil de lograr que los beneficios obtenidos directamente de los clientes externos, a través de la venta de los servicios o productos que se ofrecen en el mercado.