Manejar una empresa requiere de un alto nivel de abstracción. En una situación determinada un ejecutivo requiere delimitar los aspectos esenciales del caso y así poder tomar la decisión más acertada para planificar los modos de ponerla en práctica.

Cuando se presenta la ocasión para expandir una empresa, muchas veces se comete el error de invertir apresuradamente y con resultados, a la larga, bastante negativos.