Para el norteamericano Robert MacNamara la clave para el éxito en las empresas se encuentra determinada por el control que se pueda tener sobre las diferentes circunstancias que estructuran la realidad.

Las pequeñas y medianas empresas difícilmente pueden lograr el éxito esperado en el ámbito actual de los negocios. Estratégicamente se han dejado de lado los antiguos códigos –no escritos- y valores que regían las relaciones comerciales entre las diferentes entidades productivas. Antes actuar tenía un motivo, un motor, un valor que explicaba determinada resolución.

La noción filosófica de “cuidado” acuñada por el pensador alemán Martin Heidegger puede ser adaptada a los entornos empresariales con gran provecho.

Las transacciones de negocios más importantes son las que se manejan con toda transparencia. Muchos son los beneficios por proceder de esa manera: se evitan conflictos, se ahorra tiempo y recursos, se genera confiabilidad y nuevos clientes, entre otras varias. No obstante no siempre es sencillo proceder de esta manera.

Si bien hasta hace poco el liderazgo en los negocios era considerado como un valioso pero raro plus, algo complementario a la labor de un colaborador empresarial, no obstante, de acuerdo a los derroteros que ha tomado la sociedad y sus formas de relación, hoy por hoy, resulta la característica más significativa para el trabajo de un ejecutivo.

La posibilidad de que un negocio de dimensiones medias logre ofrecer buenos rendimientos depende de una serie de factores bien definidos.

Hasta hace poco, el liderazgo en los negocios era considerado como un valioso pero raro plus, algo complementario a la labor de un colaborador empresarial

 
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Existen actividades humanas que están encaminadas a solventar ciertos requerimientos prácticos. Son acciones que se destacan por su especialización, por su atención concentrada en cierto aspecto de un problema, o trámite, con el fin de resolverlo con la máxima eficiencia.

Los inversores generalmente toman la decisión de apoyar o no apoyar un proyecto de acuerdo a criterios que a veces nos parecen un tanto oscuros.

Corren tiempos difíciles, etapas de transformación de los mercados y las economías. Los negocios y su entorno no volverán a ser similares a los que se desenvolvían hasta antes de la crisis financiera mundial, que tambaleó los ámbitos financieros de todas las naciones. Para una empresa de cualquier sector o tamaño, resulta imperioso adaptarse lo antes posible a las circunstancias actuales de hacer negocios.

Vamos a desarrollar un análisis reflexivo en torno a la relevancia de la destrucción documental y su relación con ciertos conceptos fundamentales para el desarrollo de las empresas.
Pronto se nos hará evidente que un aspecto que parecería complementario y tal vez meramente preventivo, como el de la seguridad de la información y el desecho responsable de los archivos obsoletos, puede tornarse definitorio al momento de evaluar la productividad de un negocio.

La destrucción responsable de archivos documentales obsoletos, como la que proporcionan los servicios de All-Safe, es un aspecto de gran importancia para el planteamiento estratégico de las pequeñas y medianas empresas. Estas entidades deben sustentar su propuesta comercial en un marco estratégico que les posibilite orientar sus recursos hacia una vía específica, hacia la ruta de la competitividad.

Lamentablemente, aún existen empresas que no han establecido una declaración del modo en el que se manifiestan en los mercados, de lo que hacen y de cómo lo llevan a cabo. A esta presentación conceptual de un negocio se le conoce como su “Misión”, es decir, aquello que determina el modo de ser de un proyecto empresarial. La misión de una industria debe ser sembrada en la mentalidad de sus integrantes y colaboradores.

Existen ciertas claves para lograr que una empresa llegue a ser extremadamente atractiva para los inversores. Este interés se traduciría en la inyección de fondos para el desarrollo interno del negocio: aumento de producción, la construcción de nuevas sedes, incremento de personal, etc. Es preciso tener en cuenta que esa captación de fondos resultará aun más difícil de lograr que los beneficios obtenidos directamente de los clientes externos, a través de la venta de los servicios o productos que se ofrecen en el mercado.

Cuando se presenta la ocasión para expandir una empresa, muchas veces se comete el error de invertir apresuradamente y con resultados, a la larga, bastante negativos.