Destinar una mínima parte del presupuesto de una empresa para la destrucción documental podría parecer, a ciertas personas de corta visión, un asunto superfluo e innecesario. Sin embargo, un análisis en profundidad sobre el tema, nos muestra la importancia de practicar una sana depuración de archivos, y más importante aún, de saber qué hacer con lo que se pretende desechar.