El manejo y protección adecuada de datos confidenciales, se ha ido consolidando como parte esencial de nuestra cultura. Este acontecimiento tiene mucho que ver con un problema ético de pérdida de valores en las sociedades. No es posible confiarse en estos días en la discreción de los demás, porque precisamente las personas no tienen confianza en nada, puesto que han perdido todo referente axiológico y sus actos ahora están motivados por la obtención de provecho propio, sin miramientos en las formas de realizarlo.