La protección de la confidencialidad se va transformando paulatinamente de ser un tema de segundo orden para las empresas a ser un condicionante ineludible de su desarrollo.

En fechas recientes, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) urgió a los prestadores de servicios en Internet un mayor compromiso con respecto a la protección de la confidencialidad y la integridad entera de los menores cibernautas.

Una misma motivación vincula a la destrucción de archivos documentales, como parte inicial de un proceso de reciclaje, y a la búsqueda de energetización alternativa.

Uno de los objetivos más claros que tiene All-Safe es la de complementar el ejercicio de su labor empresarial concienciando al público de las ventajas del reciclaje y la protección del medio ambiente.

Para poder construir algo nunca se puede partir de cero. Los cimientos de cualquier estructura deben sostenerse en una base bien asentada, es decir, en construcciones anteriores que fueron superadas por el tiempo o por las circunstancias.

Aunque parece una labor sencilla y superficial, de ningún modo lo es. De hecho, la destrucción de archivos es una tarea delicada y de profundas implicaciones.

Como todas las cosas y en especial lo que puede considerarse como más importante para el ser humano, la destrucción documental tiene su filosofía.