Destrucción documental en un asunto delicado de índole política

por All-Safe / 16 de Noviembre de 2009

Recientemente ha tenido lugar una delicada circunstancia referente a la política y un problema de protección de la privacidad. El afectado ha sido el ex vicepresidente del Gobierno y ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, quien ha denunciado al PP de Gijón ante la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) por negligencia en la gestión de unos documentos confidenciales que afectaban a su persona.

Destruccion documental en un asunto delicado de indole politica A ese respecto, la presidenta actual del PP en Gijón, Pilar Fernández Pardo, ha negado tener responsabilidad alguna en los hechos denunciados por Álvarez-Cascos. No obstante, se ha ofrecido a colaborar en todo lo que esté en su mano para aclarar esta espinosa situación. El asunto en cuestión fue atendido de inmediato por funcionarios de la AEPP.

Grave falta

Un vecino de Álvarez-Cascos, José Miguel Bernardo, halló de manera fortuita mientras llovía, un archivo repleto de documentación relacionada con el ex vicepresidente. Bernardo dio aviso de haber encontrado hasta 61 documentos fechados entre 1979 y 1980, justo en la época en que Álvarez-Cascos trabajaba como consejero regional de Comercio, Pesca y Turismo en Asturias.

El ex funcionario era también, en ese momento, vocero del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Gijón. Los documentos abandonados en la vía pública incluían nombres, referencias personales, domicilios y números telefónicos de personalidades cercanas al ex ministro. Además, también se encontraba a la vista de todos un cuestionario con información confidencial del Álvarez-Cascos, que detallaba el nombre de su esposa, hijos, religión que profesaba e importantes datos de su situación empresarial y fiscal.

La esperada reacción

Álvarez-Cascos agradeció el aviso de José Miguel Bernardo, con referencia al hallazgo de todos estos archivos en un contenedor de basura público ubicado en las cercanías a la sede del PP.  Ambos acordaron reunirse con el ex senador Isidro Martínez Oblanca para acudir en grupo ante un notario público que diera fe de la falta cometida y se establecieran posteriormente las responsabilidades debidas.

En cuanto se hizo público el asunto, el PP se apresuró a negar cualquier culpabilidad en el caso, alegando que ningún documento bajo su resguardo había sido depositado en la calle.  El PP afirmó, además, que desde el 2003 no contaba con ningún tipo de correspondencia o documento privado de Álvarez-Cascos, puesto que todos sus archivos fueron retirados hace tiempo, por Martínez Oblanca, de la sede del PP.

Finalmente, la entidad política ha hecho constar que cuenta con los servicios de una empresa especializada en la destrucción responsable de archivos documentales, para evitar este tipo de inconvenientes. Lo acontecido es una muestra patente de la importancia que tiene la defensa de la confidencialidad. Mucho se pone en riesgo si no se tiene la precaución de mantener a buen resguardo documentos personales y oficiales de alto nivel

 
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Comentarios (Un registro)

[...] herramienta optimizadora como lo es la destrucción de archivos documentales obsoletos puede llegar a ser ese “borrón y cuenta nueva” que toda tentativa empresarial [...]

 
 

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